La felicidad como historia de la lucha
humana
“El
viaje aporta la Felicidad, no el destino”.
-Anónimo
¿Qué
hayamos más allá de la felicidad?
La
historia de la humanidad se puede resumir, en forma simple, en la búsqueda
permanente de la felicidad. Las preocupaciones, la ansiedad, la tristeza, el
odio, son obstáculos en ese camino a la plenitud
¿Quién no
aspira a sentirse realizado? Desde sus orígenes, el ser humano se ha esforzado
en encontrar ese camino. El problema, o, mejor dicho, el sufrimiento surge
cuando no se consigue aquello que se considera necesario para alcanzar ese
estado de plenitud.
No todas
las personas piensan de igual manera acerca de lo les hace felices. Algunos son
felices cuando tienen una carrera exitosa, otros cuando tienen a una persona a
su lado. Y otros, se hallan contentos en la soledad. Sin duda, se trata de un
concepto muy subjetivo.
Aristóteles
relacionaba la consecución de la felicidad entendida como un bien supremo. En
uno de sus textos, expresaba " el bien, que debe buscarse sólo
por sí mismo, es más definitivo que el que se busca en vista de otro bien; y el
bien que no debe buscarse nunca en vista de otro bien, es más definitivo que estos
bienes que se buscan a la vez por sí mismos y a causa de este bien superior; en
una palabra, lo perfecto, lo definitivo, lo completo, es lo que es eternamente
apetecible en sí, y que no lo es jamás en vista de un objeto distinto que
él"
Existe
una lucha constante por el ser humano por alcanzar ese estado de bien supremo.
Sin embargo, a veces se torna difícil dividir lo que uno hace motivado para
alcanzar ese estado de plenitud o si es puro egoísmo. Felicidad y egoísmo
no van de la mano. Se contraponen.
Un debate
frecuente es si, la felicidad se trata de un estado constante, o si debe ser
entendida como futuro, como una meta u objetivo. Si le preguntamos a un joven,
por ejemplo, que le hace feliz, quizás nos diga que le gustaría terminar su
carrera, conseguir un trabajo, tener una familia. Que todo el conjunto, le hará
feliz. ¿Es realmente eso cierto? Es normal a toda persona tener deseos y
aspiraciones. ¿Pero, hasta qué punto es eso indispensable para ser feliz?
Sin
embargo, admitir esa teoría implica que, mientras no se lleguen a conseguir
esos objetivos, la persona debe resignarse, por tanto, a ser infeliz. Lo cual,
no tiene mucho sentido. Decir que para ser feliz se necesita en forma exclusiva
una cosa o a alguien, es esclavizar el concepto de felicidad.
En varias
religiones, como, por ejemplo, en el budismo, se considera que la causa del
sufrimiento humano es el apego o deseo excesivo de tener o poseer. Esta
posesión puede centrarse en objetos materiales, como también en personas.
La clave,
según los budistas, por tanto, es aprender a vivir en desapego. Es decir, ser
consciente de que las cosas o las personas, no están para ser poseídas como una
forma de sentirnos plenos. No. Lo importante es saber disfrutar de los
momentos, pero sin considerar como indispensable, ya sea un bien material o la
presencia de una persona.
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