viernes, 24 de abril de 2020

Video: La ciencia de la felicidad

"Vampiro, Humano, Unicornio, que mas da solo quiero que sea Feliz"
-Dracula
Sos Feliz?


Las definiciones de felicidad son tantas como seres humanos. Si nos refugiamos en la ciencia, podemos afirmar que la felicidad depende a la proporción entre emociones positivas y negativas que experimenta el ser humano. Aristóteles uno de los padres de la filosofía occidental habla de la felicidad como el fin más elevado de la humanidad.

Las personas creen que si consigues un objetivo determinado son felices, sin embargo, cuando llegan a ese objetivo se sienten desilusionados. llegar a un punto determinado conlleva un bienestar temporal, no hay una subida a la felicidad. Es lógico que, si estamos ante una amenaza y, en consecuencia, sentimos ansiedad, queramos dejar de sentirla, fundamentalmente porque eso significará que ha desaparecido la amenaza. 

En este sentido podemos calificar las emociones como negativas cuando deseamos que desaparezcan. A la inversa, cuando queremos que permanezcan las consideraremos positivas.

En la actualidad existen muchas barreras para lograr ese punto de bienestar, ya que la personas tienen problemas económicos, sociales y sentimentales, y al no lograr resolverlos su atención solo se encuentran en aquellos problemas y caen en la depresión. 

Hasta no hace tanto, la psicología aplicada se centraba en el estudio de los trastornos mentales y de las pautas de comportamiento poco apropiadas.
Desde los primeros conductistas, que básicamente querían convertir a los niños en máquinas de cumplir los objetivos que les ponían sus padres, pasando por los discípulos directos de Sigmund Freud, para quienes prácticamente todas las personas tenían problemas mentales, esta joven ciencia parecía orbitar alrededor de la idea del mal menor: mejor mitigar los síntomas de este trastorno que dejar que se exprese, mejor emplear tiempo y esfuerzo en corregir estos comportamientos que hacer que se sigan expresando, etc.

Según Robert Waldinger, el actual director de este proyecto, la respuesta es “Las relaciones sociales cálidas y basadas en la confianza. Al examinar las variables que están relacionadas con la percepción de ser feliz, la mayoría de ellas hacen referencia al modo en el que nos relacionamos. No solo importa tener muchas personas con las que se ha podido contar a lo largo de la vida: también es relevante la calidad de estas relaciones, el grado en el que sabemos que podemos confiar en ellas”.
Bueno en fi, ser feliz significa, alcanzar las metas que todos nos prometemos, todos tratan de alcanzar la felicidad. Unos son felices ganando dinero, recibiendo honores y otros trabajando, o con algún pasatiempo. Cada cual posee el secreto de su propia felicidad. Por eso se es muy importante conocerse y estar en paz consigo mismo.



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lunes, 6 de abril de 2020

La felicidad como historia de la lucha humana


La felicidad como historia de la lucha humana
“El viaje aporta la Felicidad, no el destino”.
-Anónimo
¿Qué hayamos más allá de la felicidad?
La historia de la humanidad se puede resumir, en forma simple, en la búsqueda permanente de la felicidad. Las preocupaciones, la ansiedad, la tristeza, el odio, son obstáculos en ese camino a la plenitud
¿Quién no aspira a sentirse realizado? Desde sus orígenes, el ser humano se ha esforzado en encontrar ese camino. El problema, o, mejor dicho, el sufrimiento surge cuando no se consigue aquello que se considera necesario para alcanzar ese estado de plenitud.
No todas las personas piensan de igual manera acerca de lo les hace felices. Algunos son felices cuando tienen una carrera exitosa, otros cuando tienen a una persona a su lado. Y otros, se hallan contentos en la soledad. Sin duda, se trata de un concepto muy subjetivo.
Aristóteles relacionaba la consecución de la felicidad entendida como un bien supremo. En uno de sus textos, expresaba " el bien, que debe buscarse sólo por sí mismo, es más definitivo que el que se busca en vista de otro bien; y el bien que no debe buscarse nunca en vista de otro bien, es más definitivo que estos bienes que se buscan a la vez por sí mismos y a causa de este bien superior; en una palabra, lo perfecto, lo definitivo, lo completo, es lo que es eternamente apetecible en sí, y que no lo es jamás en vista de un objeto distinto que él"
Existe una lucha constante por el ser humano por alcanzar ese estado de bien supremo. Sin embargo, a veces se torna difícil dividir lo que uno hace motivado para alcanzar ese estado de plenitud o si es puro egoísmo. Felicidad y egoísmo no van de la mano. Se contraponen.
Un debate frecuente es si, la felicidad se trata de un estado constante, o si debe ser entendida como futuro, como una meta u objetivo. Si le preguntamos a un joven, por ejemplo, que le hace feliz, quizás nos diga que le gustaría terminar su carrera, conseguir un trabajo, tener una familia. Que todo el conjunto, le hará feliz. ¿Es realmente eso cierto? Es normal a toda persona tener deseos y aspiraciones. ¿Pero, hasta qué punto es eso indispensable para ser feliz?
Sin embargo, admitir esa teoría implica que, mientras no se lleguen a conseguir esos objetivos, la persona debe resignarse, por tanto, a ser infeliz. Lo cual, no tiene mucho sentido. Decir que para ser feliz se necesita en forma exclusiva una cosa o a alguien, es esclavizar el concepto de felicidad.
En varias religiones, como, por ejemplo, en el budismo, se considera que la causa del sufrimiento humano es el apego o deseo excesivo de tener o poseer. Esta posesión puede centrarse en objetos materiales, como también en personas.
La clave, según los budistas, por tanto, es aprender a vivir en desapego. Es decir, ser consciente de que las cosas o las personas, no están para ser poseídas como una forma de sentirnos plenos. No. Lo importante es saber disfrutar de los momentos, pero sin considerar como indispensable, ya sea un bien material o la presencia de una persona.